Telas seleccionadas
Elegimos polialgodón de 250 g/m², sarga de algodón 280 g/m² y poliéster Oxford 300D. Cada tejido se prueba en condiciones reales antes de usarlo en producción.
La tela es la base de una prenda que dura años, no meses.
Desde el taller hasta la confección de uniformes corporativos, cada etapa refleja decisiones que marcaron el rumbo de Shein Pink.
Shein Pink nace como un pequeño taller textil en el barrio de Almagro, con dos máquinas rectas y una remalladora. El primer encargo fue una partida de guardapolvos para una clínica privada. Las costuras reforzadas y la selección de tela de polialgodón de 250 g/m² marcaron la diferencia desde el inicio.
Una empresa de logística nos encargó 300 camperas de alta visibilidad con cintas reflectantes. Para cumplir el plazo incorporamos una tercera máquina y contratamos a dos operarias. Ese pedido representó el 40% de la facturación anual y nos obligó a estandarizar los procesos de corte y costura.
Incorporamos el pantalón de trabajo multibolsillos con refuerzos en rodillas. El diseño incluye ocho compartimentos y pretina elástica, pensado para técnicos de mantenimiento. Ese año sumamos cinco máquinas nuevas y mudamos el taller a un local de 120 m² en Parque Patricios.
Obtuvimos la certificación EN ISO 20471 para ropa de alta visibilidad. Empezamos a trabajar con poliéster Oxford 300D y membrana impermeable. Ese año vestimos al personal de atención al público de tres cadenas de supermercados, con guardapolvos ejecutivos personalizados con logo bordado.
Hoy producimos más de 2000 prendas por mes. El taller cuenta con 14 máquinas y un equipo de 8 personas. Seguimos especializados en ropa de trabajo, guardapolvos y uniformes corporativos, con énfasis en costuras reforzadas y materiales seleccionados. Cada pedido se prueba en taller antes de entregarse.
Confección textil con estándares industriales
Elegimos polialgodón de 250 g/m², sarga de algodón 280 g/m² y poliéster Oxford 300D. Cada tejido se prueba en condiciones reales antes de usarlo en producción.
La tela es la base de una prenda que dura años, no meses.
Costuras dobles en zonas de tensión como codos, hombros y bolsillos. Usamos hilo de poliéster de alta tenacidad para evitar desgarros en jornadas exigentes.
Una costura reforzada significa una prenda que no se abre en el momento clave.
Bordamos logos y nombres en cada prenda con máquinas de precisión. El resultado es un acabado limpio que resiste lavados industriales sin perder color ni forma.
Tu marca se ve bien cuando el bordado está bien hecho.